Pab San toca el bajo desde siempre. Su terreno son los ensayos, las sesiones, los arreglos y los proyectos que pasan de un mundo a otro: rock desatado, música sinfónica, comedia musical, escritura, herramientas y formas en línea.
En paralelo con la música, estudió matemáticas e inteligencia artificial, y después trabajó como ingeniero de I+D para varios grandes fabricantes informáticos, en proyectos ligados a la IA y a los superordenadores.
Sus sitios, sus novelas y sus aplicaciones prolongan ese mismo hilo. Allí reaparecen la escucha, el gusto por las formas vivas, el trabajo del sonido, la escritura y esa vieja curiosidad por las máquinas cuando dejan de ser simples gadgets y se convierten en materia de creación.